El combate de la oración: el cuándo y el cómo

EL COMBATE DE LA ORACIÓN

572. ¿Por qué la oración es un combate?

Porque el que ora combate contra sí mismo, contra el ambiente y, sobre todo, contra el Tentador, que hace todo lo posible para apartarlo de la oración. Es inseparable del progreso en la vida espiritual: se vive como se ora.

573. ¿Cuáles son las objeciones a la oración?

Muchos piensan que no tienen tiempo para orar o que es inútil orar. Hay dificultades o aparentes fracasos. Para vencer estos obstáculos son necesarias la humildad, la confianza y la perseverancia.

574. ¿Cuáles son las dificultades?

La distracción, que separa de la atención a Dios, y puede incluso descubrir aquello a lo que realmente estamos apegados. Se supera volviendo a Dios con humildad. La sequedad, se supera con fe en el Señor incluso sin consuelo sensible. La acedía o pereza espiritual, debida al relajamiento de la vigilancia y al descuido de la custodia del corazón (se supera con diligencia).

575. ¿Cómo fortalecer nuestra confianza filial (ante el desánimo o fracaso)?

La confianza filial se pone a prueba cuando pensamos que no somos escuchados. ¿Dios es para nosotros un Padre cuya voluntad deseamos cumplir, o un medio para obtener lo que queremos? Si nuestra oración se une a la de Jesús, Él nos concede mucho más que este o aquel don: recibimos al Espíritu Santo, que transforma nuestro corazón.

576. ¿Es posible orar en todo momento?

Orar es siempre posible: Cristo resucitado está con nosotros «todos los días» (Mt 28, 20). Oración y vida cristiana son inseparables.

577. ¿Cuál es la oración de la Hora de Jesús?

La oración sacerdotal de Éste en la Última Cena, cuando llega la Hora de su sacrificio.

Tres temas:

Sobre la oración de Jesús:

-Aprendamos a poner ante Dios los esfuerzos de cada día para seguirlo.

-Supliquemos que nos haga sentir su cercanía.

-Confiemos en su providencia para conformar nuestra voluntad a la suya, repitiendo cada día el sí de Jesús y de María.

Sobre el aburrimiento en la oración, la necesidad de la conversión, que pasa por el encuentro con Cristo doliente:

Sobre la oración y la vida (y viceversa: la vida debe ir acompañada de oración porque Dios quiere que le pidamos, pero la oración debe llevar a la acción):

A Dios rogando:

Y si hay tiempo para ver la vida de uno de esos santos caracterizados por su vida de oración, por qué no santa Gema Galgani:

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