La unidad de la Sagrada Escritura y la de la Iglesia

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La unidad de la Iglesia, y su carácter imperfecto en la tierra, se refleja y es comparable a la unidad que hay entre los textos y mensajes de la Biblia, según explica el padre José Antonio Fortea en su serie de vídeos sobre la Biblia.

En esta segunda entrada de la serie explica al principio los tres tipos de libros y al final la utilidad de la Biblia como instrumento vivo para pasar de la lectura a la reflexión, al diálogo con Dios y finalmente a la conversión y encuentro con Dios que solo es pleno en la vida eterna (al clicar se abre en el minuto 47 donde trata este tema):

En la tercera entrada toca el tema de la unidad: tras una interesante reflexión sobre el relato de la Creación como algo poético a la vez que histórico, y sobre el acercamiento respetuoso a lo sagrado como Moisés al querer observar la zarza ardiente (minuto 17); trata sobre la crueldad del mundo antiguo (min. 28), a la que Dios parece adaptarse o resignarse para ir perfeccionando un pueblo que pueda comprender y aceptar al Mesías, compara también la unidad rota del reino (Judá e Israel) con la unidad rota de la Iglesia, realidades que, al igual que las otras crueldades, no se deben a Dios, sino a los pecados, pero que no deben llevar a dar por perdidos a una parte, pues esa unión permanece místicamente (min. 34:33):

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Domingo IV del Tiempo Ordinario (B): Jesús habla con autoridad

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Lecturas de este domingo. En el Deuteronomio (cap. 18) Dios anuncia que suscitará un profeta. El salmo 94 nos habla de no endurecer el corazón. En la Primera carta a los Corintios (cap. 7) san Pablo habla del “trato con el Señor” en distintas circunstancias de la vida, en el Aleluya (Mateo 4,16) se nos habla de la luz grande que brilló y en el Evangelio (Marcos 1, 21-28) la gente de Jerusalén opina sobre la autoridad de Jesús.

TAREAS (escríbelas en clase y refléjalas en el cuestionario del aula virtual).

  1. RESUME: Cuál es el HILO CONDUCTOR que une los cuatro textos referidos. De qué TEMA tratan.
  2. COMENTA: Qué aspecto no entiendes o te parece chocante o que no encaja en el tema tratado o no encaja con tu forma de pensar sobre ese u otro tema, qué es lo que más te ha llamado la atención o te parece más novedoso o te parece que resume mejor el tema, o simplemente te ha gustado más. En definitiva, OPINA sobre la coherencia o incoherencia de lo que se ha leído, sobre lo bien o mal que se entiende o su encaje en el tema tratado; o simplemente sobre las DUDAS o aspectos no aclarados que te hayan quedado después de leer los textos.
  3. COMPARA: Mira este vídeo del Padre Santi que trata un aspecto puntual y el más largo que comenta el conjunto de los textos y SEÑALA al menos un punto que, o bien te haya servido para RESOLVER alguna duda, AÑADIR algo que no habías percibido o CONTRASTAR / MATIZAR / CORREGIR tu punto de vista.

4. (Opcional.) Puedes SENTENCIAR cual de los tres trabajos anteriores te ha resultado más útil: si el dar vueltas a la Sagrada Escritura para saber de qué trata, si tu propia reflexión acerca de algún aspecto o si la escucha de la explicación, en la medida en que te haya ayudado, tanto si es para aclarar una duda que tuvieras como si es para percibir que tú puedes añadir algo que corrige o mejora la opinión expresada por otro.

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La vocación y el tiempo ordinario: de Samuel a Juan y Andrés

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Pasada ya la primera semana del Tiempo Ordinario (ciclo B), cuyo domingo en realidad era el final del Tiempo de Navidad (Bautismo del Señor), entramos de lleno en este nuevo tiempo con un domingo cuyos textos nos hablan de vocación.

Samuel: de este episodio podemos resaltar que Dios nos habla siempre por medio de otros: nuestra vocación es en la Iglesia, y no por ello deja de implicar una relación personal con Dios. En la Iglesia discernimos la llamada, como Samuel consultó con Elí. Dios busca respuesta (salmo 39: llevo tu ley en mis entrañas).

Pablo: Nuestra vocación es sobrenatural. No estamos llamados a vivir solo en la carne, y por tanto a buscar los placeres corporales como si fueran nuestro fin: nada, tampoco la sexualidad, es intrascendente. Tenemos la capacidad de alcanzar el infinito, conocer y amar a Dios, pero no porque lo hayamos conquistado: somos invitados por Dios, por eso no nos pertenecemos.

Sobre la trascendencia -el cuerpo es para amar y Cristo es el verdadero amor de nuestra vida- habla el párroco de Simancas:

Dios tiene un plan y nos cambia el nombre: La relación es personal, de conocimiento (¿dónde vives?), afecto (Juan recuerda la hora) y seguimiento: venid y lo veréis; la misma expresión que había empleado Felipe al llamar -una vez más la figura del intermediario- a Natanael.

En esta predicación en inglés el párroco de Leigh-on-Sea (Essex, Inglaterra), Ft Kevin Hale, recuerda con palabras de san Juan Pablo II que la religión católica, Jesucristo, no es una idea, sino una persona, e insiste en que el encuentro con Él se realiza en la Misa, donde él renueva su entrega por nosotros, que nos espera en la Eucaristía.

Papa Francisco: Dios llama a la vida, a la fe y a un estado de vida.

La llamada es también un momento que se recuerda y que anima a invitar a otros al encuentro.

El tiempo ordinario nos recuerda que la llamada y la santidad no es para unos pocos privilegiados,sino para todos.

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Las peticiones del Padre nuestro

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LAS SIETE PETICIONES del Padre nuestro

587. ¿Cómo está compuesta la oración del Señor?

La oración del Señor contiene siete peticiones a Dios Padre. Las tres primeras, más teologales, nos atraen hacia Él, para su gloria, pues lo propio del amor es pensar primeramente en Aquel que amamos. Estas tres súplicas sugieren lo que, en particular, debemos pedirle: la santificación de su Nombre, la venida de su Reino y la realización de su voluntad. Las cuatro últimas peticiones presentan al Padre de misericordia nuestras miserias y nuestras esperanzas: le piden que nos alimente, que nos perdone, que nos defienda ante la tentación y nos libre del Maligno.

588. ¿Qué significa «Santificado sea tu Nombre»?

Santificar el Nombre de Dios es, ante todo, una alabanza que reconoce a Dios como Santo. En efecto, Dios ha revelado su santo Nombre a Moisés, y ha querido que su pueblo le fuese consagrado como una nación santa en la que Él habita.

589. ¿Cómo se santifica el Nombre de Dios en nosotros y en el mundo?

Santificar el Nombre de Dios, que «nos llama a la santidad» (1Ts 4, 7), es desear que la consagración bautismal vivifique toda nuestra vida. Asimismo, es pedir que, con nuestra vida y nuestra oración, el Nombre de Dios sea conocido y bendecido por todos los hombres.

590. ¿Qué pide la Iglesia cuando suplica «Venga a nosotros tu Reino»?

La Iglesia invoca la venida final del Reino de Dios, mediante el retorno de Cristo en la gloria. Pero la Iglesia ora también para que el Reino de Dios crezca aquí ya desde ahora, gracias a la santificación de los hombres en el Espíritu y al compromiso de éstos al servicio de la justicia y de la paz, según las Bienaventuranzas. Esta petición es el grito del Espíritu y de la Esposa: «Ven, Señor Jesús» (Ap 22, 20).

591. ¿Qué pedimos al decir «Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo»?

La voluntad del Padre es que «todos los hombres se salven» (1Tm 2, 4). Para esto ha venido Jesús: para cumplir perfectamente la Voluntad salvífica del Padre. Nosotros pedimos a Dios Padre que una nuestra voluntad a la de su Hijo, a ejemplo de María Santísima y de los santos. Le pedimos que su benevolente designio se realice plenamente sobre la tierra, como se ha realizado en el cielo. Por la oración, podemos «distinguir cuál es la voluntad de Dios» (Rm 12, 2), y obtener «constancia para cumplirla» (Hb 10, 36).

592. ¿Cuál es el sentido de la petición «Danos hoy nuestro pan de cada día»?

Al pedir a Dios, con el confiado abandono de los hijos, el alimento cotidiano necesario a cada cual para su subsistencia, reconocemos hasta qué punto Dios Padre es bueno, más allá de toda bondad. Le pedimos también la gracia de saber obrar, de modo que la justicia y la solidaridad permitan que la abundancia de los unos cubra las necesidades de los otros.

593. ¿Cuál es el sentido específicamente cristiano de esta petición?

Puesto que «no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios» (Mt 4, 4), la petición sobre el pan cotidiano se refiere igualmente al hambre de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo, recibido en la Eucaristía, así como al hambre del Espíritu Santo. Lo pedimos, con una confianza absoluta, para hoy, el hoy de Dios: y esto se nos concede, sobre todo, en la Eucaristía, que anticipa el banquete del Reino venidero.

594. ¿Por qué decimos «Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden»?

Al pedir a Dios Padre que nos perdone, nos reconocemos ante Él pecadores; pero confesamos, al mismo tiempo, su misericordia, porque, en su Hijo y mediante los sacramentos, «obtenemos la redención, la remisión de nuestros pecados» (Col 1, 14). Ahora bien, nuestra petición será atendida a condición de que nosotros, antes, hayamos, por nuestra parte, perdonado.

595. ¿Cómo es posible el perdón?

La misericordia penetra en nuestros corazones solamente si también nosotros sabemos perdonar, incluso a nuestros enemigos. Aunque para el hombre parece imposible cumplir con esta exigencia, el corazón que se entrega al Espíritu Santo puede, a ejemplo de Cristo, amar hasta el extremo de la caridad, cambiar la herida en compasión, transformar la ofensa en intercesión. El perdón participa de la misericordia divina, y es una cumbre de la oración cristiana.

596. ¿Qué significa «No nos dejes caer en la tentación»?

Pedimos a Dios Padre que no nos deje solos y a merced de la tentación. Pedimos al Espíritu saber discernir, por una parte, entre la prueba, que nos hace crecer en el bien, y la tentación, que conduce al pecado y a la muerte; y, por otra parte, entre ser tentado y consentir en la tentación. Esta petición nos une a Jesús, que ha vencido la tentación con su oración. Pedimos la gracia de la vigilancia y de la perseverancia final.

597. ¿Por qué concluimos suplicando «Y líbranos del mal»?

El mal designa la persona de Satanás, que se opone a Dios y que es «el seductor del mundo entero» (Ap 12, 9). La victoria sobre el diablo ya fue alcanzada por Cristo; pero nosotros oramos a fin de que la familia humana sea liberada de Satanás y de sus obras. Pedimos también el don precioso de la paz y la gracia de la espera perseverante en el retorno de Cristo, que nos librará definitivamente del Maligno.

598. ¿Qué significa el «Amén» final?

«Después, terminada la oración, dices: Amén, refrendando por medio de este Amén, que significa “Así sea”, lo que contiene la oración que Dios nos enseñó» (San Cirilo de Jerusalén).

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Abwun dvashmaya: Padre nuestro, que estás en el cielo

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La invocación a Dios como Padre nuestro que está en el cielo indica nuestra relación nueva con Él en Cristo.

Es oración de encargo, cuando Jesús ora dice padre mío yo te doy gracias, a nosotros nos dice padre nuestro en los cielos, no somos en eso iguales a Jesús que dice yo y el padre somos uno, el que me ha visto a mi ha visto al padre.
Nos hace reflexionar sobre con quién estamos hablando.
Inciso para decir que hoy falta la figura del padre a muchos como el ser que ama y fortalece. Yo si tuve ese padre que me enseñó a orar, en cambio seguramente no puedo decirlo para mis hijos.
Por eso quizá hoy no sé entiende lo de llámale padre muchas veces al día:


Padre pero no mío, no rezo como yo, sino como hombre, miembro de una familia, y no a un ser conmigo aquí sino en el cielo que es el lugar del amor trinitario, no es una oración al padre sino al que nos ama, que es Trinidad: amante, amado y amor, que no nos ama porque está solo y se aburre, no nos crea para que le hagamos feliz, sino para acompañarnos, hacernos felices. El cielo no es un lugar apartado, son los cielos porque es lugar donde las almas son amadas por Dios, no es un lugar sino un accidente, el ubi de la compañía divina.

«PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO»

582. ¿Por qué podemos acercarnos al Padre con plena confianza? (Qué es.)

Podemos acercarnos al Padre con plena confianza, porque Jesús, nuestro Redentor, nos introduce en la presencia del Padre, y su Espíritu hace de nosotros hijos de Dios. Por ello, podemos rezar el Padre nuestro con confianza sencilla y filial, gozosa seguridad y humilde audacia, con la certeza de ser amados y escuchados.

583. ¿Cómo es posible invocar a Dios como «Padre»? (Para qué.)

Podemos invocar a Dios como «Padre», porque el Hijo de Dios hecho hombre nos lo ha revelado, y su Espíritu nos lo hace conocer. La invocación del Padre nos hace entrar en su misterio con asombro siempre nuevo, y despierta en nosotros el deseo de un comportamiento filial. Por consiguiente, con la oración del Señor, somos conscientes de ser hijos del Padre en el Hijo.

584. ¿Por qué decimos Padre «nuestro»? (Quién.)

«Nuestro» expresa una relación con Dios totalmente nueva. Cuando oramos al Padre, lo adoramos y lo glorificamos con el Hijo y el Espíritu. En Cristo, nosotros somos su pueblo, y Él es nuestro Dios, ahora y por siempre. Decimos, de hecho, Padre «nuestro», porque la Iglesia de Cristo es la comunión de una multitud de hermanos, que tienen «un solo corazón y una sola alma» (Hch 4, 32).

585. ¿Con qué espíritu de comunión y de misión nos dirigimos a Dios como Padre «nuestro»? (Cómo.)

Dado que el Padre nuestro es un bien común de los bautizados, éstos sienten la urgente llamada a participar en la oración de Jesús por la unidad de sus discípulos. Rezar el Padre nuestro es orar con todos los hombres y en favor de la entera humanidad, a fin de que todos conozcan al único y verdadero Dios y se reúnan en la unidad.

586 ¿Qué significa la expresión «que estás en el cielo»? (Dónde.)

La expresión bíblica «cielo» no indica un lugar sino un modo de ser: Dios está más allá y por encima de todo; la expresión designa la majestad, la santidad de Dios, y también su presencia en el corazón de los justos. El cielo, o la Casa del Padre, constituye la verdadera patria hacia la que tendemos en la esperanza, mientras nos encontramos aún en la tierra. Vivimos ya en esta patria, donde nuestra «vida está oculta con Cristo en Dios» (Col 3, 3).

(¿Falta el cuándo?)

Escuela de oración:

Abwun dvashmaya
(Our father who is in heaven.)

abwun = our Father
d-va-shmaya = of whom/which – in – heaven

Nethqadash shmakh
(May your name be holy.)

nethqadash = will be holy
shmakh = your name
Note: The imperfect or “future” tense can be used in some cases as an adjuration, i.e. “May so-and-so happen.”

Tethe malkuthakh
(May your kingdom come.)

tethe = it will come
malkuthakh = your kingdom

Nehweh tsevyanakh
(May your will be [done])

nehweh = it will be
tsevyanakh = “your will” or “your desire”
Note: This literally means closest to “Your will will be” which is awkward in English at best.

Aykana dvashmaya
(As it is in heaven)

aykana = like, as
d-va-shmaya = of whom/which – in – heaven

Af bar`a
(Also [be] on the earth)

af = also
b-ar`a = in/on – the earth

Hav lan lakhma
(Give us bread)

hav = give
lan = to us
lakhma = bread

Dsoonqanan yomana
(That we need today)

d-soonqanan = of which – we lack/need
yomana = “today” or “daily”

Ushvuq lan khaubeyn
(And forgive our sins)

u-shvuq = and allow/forgive
lan = unto us
khaybeyn = our sins/debts/shortcommings

Aykana d’af khnan
(Also as we)

aykana = like
d-af = in the same manner – also
khnan = we

Shvaqan lkhaiveyn
(Have forgiven sinners)

shvaqan = we’ve forgiven
l-khaiveyn = unto – sinners/debtors/the guilty, etc.

U’la te`lan lnisyouna
(And don’t lead us into danger.)

u-la = and – not
te`lan = “lead us” or “cause us to enter” (could be either due to verbal form ambiguity)
l-nisyouna = unto – danger/temptation

Ela patsan men bisha
(But deliver us from evil)

ela = but
patsan = deliver us
men = from
bisha = evil

Metul d’dheelakh hee malkootha
(Because the Kingdom is yours.)

metul = because
d-dheelakh = of which – “yours” (it’s a grammatical construct signifying ownership which is a bit complicated to explain here)
hee = is
malkootha = kingdom

Ukhaila utheshbookhtha
(And the power, and the glory)

u-khaila = and – power
u-theshbooktha = and- glory

`Alam l`almeen
(Forever; To eternity)

`alam = forever
l-`almeen = unto – the ages (idiom. “eternity”)
Ameyn
(Amen)
ameyn = “truly” or “it is truth!” traditional ending to prayer or an oath (e.g. “ameyn ameyn amarna lakh” = “truly, truly I’m telling you!” or “I swear!”)

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Padre nuestro

Introducción al Padre nuestro

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578. ¿Cuál es el origen del Padre nuestro?

Jesús nos enseñó el Padre nuestro, un día en que un discípulo le rogó: «Maestro, enséñanos a orar» (Lc 11, 1). La liturgia de la Iglesia usa el texto de San Mateo (6, 9-13).

579. ¿Qué lugar ocupa el Padre nuestro en las Escrituras?

El Padre nuestro es «el resumen de todo el Evangelio» (Tertuliano); «es la más perfecta de todas las oraciones» (Santo Tomás de Aquino). Situado en el centro del Sermón de la Montaña (Mt 5-7), recoge en forma de oración el contenido esencial del Evangelio.

580. ¿Por qué se le llama «la oración del Señor»?

Al Padre nuestro se le llama «Oración dominical», es decir «la oración del Señor», porque nos la enseñó el mismo Jesús, nuestro Señor.

581. ¿Qué lugar ocupa el Padre nuestro en la oración de la Iglesia?

Oración por excelencia de la Iglesia, el Padre nuestro es «entregado» en el Bautismo, para manifestar el nacimiento nuevo a la vida divina de los hijos de Dios. La Eucaristía revela el sentido pleno del Padre nuestro, puesto que sus peticiones, fundándose en el misterio de la salvación ya realizado, serán plenamente atendidas con la Segunda venida del Señor. El Padre nuestro es parte integrante de la Liturgia de las Horas.

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Primer domingo de Adviento: comienza el Año Litúrgico

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En el primer domingo de Adviento (ciclo B) la lectura del Evangelio no parece muy distinta a aquellas con que en la pasada Solemnidad de Cristo Rey se nos habló del juicio final: es un texto muy breve en que Cristo llama a estar despiertos porque no sabemos cuándo vendrá el Señor… Solo sabemos que están dedicadas al Adviento por la primera lectura, en la que Isaías pide que se abra el Cielo y Dios actúe de nuevo como en tiempos de Moisés, el salmo que pide “que brille tu rostro y nos salve” y la segunda lectura, en la que San Pablo recuerda a los Corintios en su primera carta (1, 3-9) que aguardan “la manifestación de Nuestro Señor Jesucristo” (es decir, su segunda venida).

Vamos a tomar dos opciones de comentario, el de la experiencia cercana a la muerte de que habla Javier Aranguren (a partir del minuto 8.25) en el programa Últimas Preguntas emitido por La2 el domingo 29 de noviembre de 2020.

Y la reflexión sobre la esperanza al hilo de este comentario al Adviento del arzobispo de Toledo, emitido el sábado 28 de noviembre de 2020 (intentar retener las cuatro claves de que habla al final y, de principio, lo que dice sobre dónde sale a nuestro encuentro ahora el Señor:

Y ya que menciona que el Adviento es tiempo de cantar alabanzas, podemos escuchar esta versión del Adeste Fideles cantada en la catedral de Notre Dame de París:

Y para no dejar atrás a los de habla inglesa, una reflexión sobre el Adviento en inglés (y trata de retener cuáles son los tres asuntos sobre los que el padre Kevin dice que podemos dar gracias; por cierto, ¿sabes qué es esa oración a la que se refiere?):

Para no dejar a medias las cosas, veamos esa oración cantada por el grupo Harpa Dei:

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El combate de la oración: el cuándo y el cómo

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EL COMBATE DE LA ORACIÓN

572. ¿Por qué la oración es un combate?

Porque el que ora combate contra sí mismo, contra el ambiente y, sobre todo, contra el Tentador, que hace todo lo posible para apartarlo de la oración. Es inseparable del progreso en la vida espiritual: se vive como se ora.

573. ¿Cuáles son las objeciones a la oración?

Muchos piensan que no tienen tiempo para orar o que es inútil orar. Hay dificultades o aparentes fracasos. Para vencer estos obstáculos son necesarias la humildad, la confianza y la perseverancia.

574. ¿Cuáles son las dificultades?

La distracción, que separa de la atención a Dios, y puede incluso descubrir aquello a lo que realmente estamos apegados. Se supera volviendo a Dios con humildad. La sequedad, se supera con fe en el Señor incluso sin consuelo sensible. La acedía o pereza espiritual, debida al relajamiento de la vigilancia y al descuido de la custodia del corazón (se supera con diligencia).

575. ¿Cómo fortalecer nuestra confianza filial (ante el desánimo o fracaso)?

La confianza filial se pone a prueba cuando pensamos que no somos escuchados. ¿Dios es para nosotros un Padre cuya voluntad deseamos cumplir, o un medio para obtener lo que queremos? Si nuestra oración se une a la de Jesús, Él nos concede mucho más que este o aquel don: recibimos al Espíritu Santo, que transforma nuestro corazón.

576. ¿Es posible orar en todo momento?

Orar es siempre posible: Cristo resucitado está con nosotros «todos los días» (Mt 28, 20). Oración y vida cristiana son inseparables.

577. ¿Cuál es la oración de la Hora de Jesús?

La oración sacerdotal de Éste en la Última Cena, cuando llega la Hora de su sacrificio.

Tres temas:

Sobre la oración de Jesús:

-Aprendamos a poner ante Dios los esfuerzos de cada día para seguirlo.

-Supliquemos que nos haga sentir su cercanía.

-Confiemos en su providencia para conformar nuestra voluntad a la suya, repitiendo cada día el sí de Jesús y de María.

Sobre el aburrimiento en la oración, la necesidad de la conversión, que pasa por el encuentro con Cristo doliente:

Sobre la oración y la vida (y viceversa: la vida debe ir acompañada de oración porque Dios quiere que le pidamos, pero la oración debe llevar a la acción):

A Dios rogando:

Y si hay tiempo para ver la vida de uno de esos santos caracterizados por su vida de oración, por qué no santa Gema Galgani:

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