La Virgen intercediendo por la Humanidad. Alonso Cano, 1665 ©Museo Nacional del Prado

Todos los Santos, intercesores de nuestro encuentro con Dios

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La fiesta de Todos los Santos nos recuerda esta comunión necesaria para lograr nuestro propio encuentro con Dios. Cada uno de ellos es intercesor ante el único Mediador Jesucristo, y en primer lugar la Madre de Dios, que tiene un papel singular en la salvación de cada persona.

Además de la devoción a María, cada cual puede acudir a otros mártires y santos. Sobre las vidas de algunos de ellos podemos encontrar información en estos vídeos del canal centroeuropa.

Al acercarse la fiesta de Todos los Santos, puedes elegir alguno para hacer un proyecto, mural, trabajo, etc.

  1. San José.
  2. Santos Inocentes.
  3. San Esteban (+34). Primer mártir cristiano.
  4. San Pablo (5-67). Apóstol de los gentiles.
  5. María Magdalena (20-fines s. I). Apóstol de apóstoles.
  6. Mártires romanos (34-306).
  7. Santa Perpetua (180-202). Mártir romana.
  8. Mártires de Francia (303-1837).
  9. San Agustín (354-430) y santa Mónica. Padre de la Iglesia latina y su madre.
  10. San Patricio (400-493). Apóstol de Irlanda.
  11. San Ildefonso (607-667). Arzobispo de Toledo.
  12. Mártires de las Islas Británicas (642-1697).
  13. Santos Cirilo y Metodio (815-885). Evangelizadores de los pueblos eslavos.
  14. San Bernardo (1090-1153), el monje que supo amar y reír.
  15. Santo Domingo de Guzmán (1170-1221). Fundador de los Dominicos.
  16. San Francisco de Asís (1182-1226). Fundador de los Hermanos Menores.
  17. Santa Isabel de Hungría (1207-1231) Patrona de las enfermeras.
  18. Santa Clara de Asís (1194-1253) discípula de san Francisco.
  19. San Fernando de Castilla y León (1199-1252). Rey y conquistador.
  20. Santo Tomás de Aquino (1225-1274), el más santo de los sabios.
  21. Santa Gertrudis la Grande (1256-1302), Heraldo del Sagrado Corazón.
  22. Beato Ramon Llull (1232-1316), el hombre que demostró el cristianismo.
  23. Santa Catalina de Siena (1347-1380), Jesús le contó su vida.
  24. Santa Juana de Arco (1412-1431), mártir en la Guerra de los Cien Años.
  25. Santa Beatriz de Silva (1426-1492), fundadora de las Concepcionistas Franciscanas.
  26. Santo Tomás Moro (1478-1535), mártir en Inglaterra.
  27. San Ignacio de Loyola (1491-1556), fundador de los Jesuitas.
  28. Francisco de Javier (1506-1552), misionero en Oriente.
  29. San Pedro de Alcántara (1499-1562), penitente, contemplativo y consejero.
  30. San Francisco de Borja (1510-1572), general de la Compañía de Jesús.
  31. Santa Teresa de Jesús (1515-1582), reformadora del Carmelo.
  32. San Juan de la Cruz (1542-1591), el poeta místico que alcanzó a Dios.
  33. San Pedro Canisio (1521-1597), segundo apóstol de Alemania.
  34. Mártires de México (1527-1928).
  35. Santo Toribio de Mogrovejo (1538-1606), apóstol de los indios (Perú)
  36. San Roberto Belarmino (1542-1621).
  37. Beata María de la Encarnación (madame Acarie) (1565-1618), llevó a las carmelitas a Francia.
  38. San Francisco de Sales (1567-1622), obispo y fundador.
  39. San Martín de Porres (1579-1639), primer santo mulato.
  40. Santa Rosa de Lima (1586-1617), primera santa americana.
  41. San Miguel de los Santos (1591-1625), trinitario al que Jesús “prestó” su Corazón.
  42. Mártires de Japón (1597-1639).
  43. Venerable María Jesús de Ágreda (1602-1665), a quien la Virgen contó su vida.
  44. San José de Cupertino (1603-1663), monje “volador”.
  45. Mártires de Corea (1619-1846).
  46. Margarita Bourgeoys (1620-1700). Fundadora y santa en Canadá.
  47. Mártires de China (1648-1930).
  48. San Juan Bautista de La Salle (1651-1719), fundador de los Hermanos de la Doctrina Cristiana.
  49. Beato Bernardo de Hoyos (1711-1735), apóstol del Sagrado Corazón.
  50. Bienaventurada Pauline Jaricot (1799-1862), fundadora de las Obras Misionales.
  51. John Henry Newman (1801-1890), primer santo contemporáneo inglés.
  52. San Juan Bosco (1815-1888), fundador de los Salesianos.
  53. San Conrado de Parzham (1818-1894), portero del santuario de Altötting.
  54. Beato Marcelo Spínola (1835-1906), arzobispo de Sevilla.
  55. San José Damián de Veuster (1840-1889), misionero en Molokai, la isla de los leprosos.
  56. Santa Bernadette Soubirous (1844-1879), vidente de las apariciones de Lourdes.
  57. Bonifacia Rodríguez Castro (1837-1905), primera santa de Salamanca.
  58. Siervo de Dios Antonio Gaudí (1852-1926), arquitecto de la Sagrada Familia de Barcelona.
  59. Carlos de Foucauld (1858-1916). Santo en el Sahara.
  60. Beata Conchita Cabrera (1862-1937). Madre y santa mexicana.
  61. Beato Leopoldo de Alpandeire (1864-1956). Capuchino en Granada.
  62. Santa Teresita del Niño Jesús (1873-1897). Carmelita y patrona de las misiones.
  63. Santa Gema Galgani (1878-1903). Joven italiana.
  64. San José Moscati (1880-1927), “el médico de los pobres”.
  65. San Juan XXIII (1881-1963). Papa.
  66. Mártires de Uganda (1885).
  67. San Pío de Pietrelcina (1887-1968). Capuchino italiano.
  68. Santa María Goretti (1890-1902). Niña mártir de la pureza.
  69. Santa Teresa Benedicta de la Cruz (1891-1942).
  70. San Maximiliano Kolbe (1894-1941). Mártir en Auschwitz.
  71. Santa Teresa de los Andes (1900-1920). Primera santa chilena.
  72. San Josemaría Escrivá (1902-1975). Fundador del Opus Dei.
  73. Beata Alexandrina Da Costa (1904-1955). Alma víctima, portuguesa.
  74. Santa Faustina Kowalska (1905-1938). Jesús le reveló la Divina Misericordia.
  75. Santa Teresa de Calcuta (1910-1997). Fundadora y Premio Nobel de la Paz.
  76. San Rafael Arnáiz (1911-1938), diabético que acompañó a Jesús en la Cruz.
  77. Beata Guadalupe Ortiz (1916-1975). Profesora.
  78. San Óscar Romero (1917-1980). Arzobispo de San Salvador, mártir.
  79. Mártires del comunismo (1917-1984).
  80. San Juan Pablo II (1920-2005). Papa.
  81. Santa Gianna Beretta (1922-1962). Madre que dio su vida para que naciera su hija.
  82. Mártires del Siglo XX en España (1934-1939).
  83. Mártires del nazismo (1939-1945).
  84. Beato Carlo Acutis (1991-2006). Joven italiano.

La razón es el instrumento del que cada ser humano está dotado para conocer sin error, es decir con certeza mediante un razonamiento correcto, lo esencial sobre Dios: su existencia (que es creador: prueba objetiva, induciendo de los seres la existencia del Ser) y su bondad (induciendo también la causa a partir del efecto, esta vez con una prueba subjetiva: la huella de Dios en el ser humano, y en consecuencia que retribuirá el bien y castigará el mal).

Para superar la misteriosa huella del  mal que es patente en nuestra concupiscencia, Dios ha establecido un remedio en nuestra propia carne: si desde un principio el hombre era un ser social, y la vida en comunión entre varón y mujer llevaba a la comunión con Dios, una vez dañada su naturaleza y alejados del paraíso, los hombres seguimos siendo seres sociales y encontramos la salvación en una comunión de los santos: comunión con el primer Santo, Jesús, que es Dios encarnado, y en los demás santos, en los que actúa Jesucristo. La redención no consiste en una vuelta a la casilla de partida, sino en una mejora real, que no es una mera reparación de la naturaleza humana: esta sigue dañada pero con la Encarnación Dios acompaña desde dentro a cada ser humano.

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