Entierro. Ilustración al estilo del pintor Valdés Leal.

Sacramentos 16. Otras celebraciones litúrgicas: sacramentales y exequias

1. ¿Qué son los sacramentales? Los sacramentales son signos sagrados, instituidos por la Iglesia, para santificar diferentes circunstancias de la vida. Incluyen siempre una oración acompañada de un signo, como la señal de la cruz. Entre ellos se encuentran las bendiciones, las consagraciones de personas y la dedicación de cosas al culto de Dios. (351)

2. ¿Qué es un exorcismo? Un exorcismo es cuando la Iglesia, en nombre de Jesús, pide que una persona o un objeto sea protegido de la influencia del Maligno. El exorcismo solemne solo puede ser realizado por un presbítero con autorización del obispo, mientras que el rito ordinario se practica en el Bautismo. (352)

3. ¿Qué formas de piedad popular acompañan la vida sacramental de la Iglesia? El sentido religioso del pueblo cristiano se expresa a través de diversas formas de piedad popular como la veneración de las reliquias, las peregrinaciones, el Vía Crucis y el Rosario. La Iglesia ilumina y fomenta estas formas auténticas de devoción. (353)

4. ¿Qué relación existe entre los sacramentos y la muerte del cristiano? La muerte del cristiano es el culmen de la nueva vida que comienza en el Bautismo, se refuerza en la Confirmación y se nutre en la Eucaristía. La muerte de un cristiano se comprende a la luz de la Muerte y Resurrección de Cristo, que es nuestra única esperanza, y que nos permite ir a «vivir con el Señor». (354)

5. ¿Qué expresan las exequias? Las exequias expresan el carácter pascual de la muerte cristiana, manifestando la esperanza en la resurrección. Con ellas, la Iglesia muestra su comunión con el difunto, especialmente a través de la oración por la purificación de su alma. (355)

6. ¿Cuáles son los momentos principales de las exequias? Las exequias se celebran en cuatro momentos principales: la acogida del difunto por la comunidad, la Liturgia de la Palabra, el sacrificio eucarístico y «el adiós», en el que se encomienda el alma del difunto a Dios, y su cuerpo es sepultado en la esperanza de la Resurrección. (356)

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