Para todos 2. ¿Estás dispuesto a sacrificarte para aprender?

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La visión de alguno de estos vídeos podría servirte para reflexionar sobre tu capacidad para sacrificarte en la vida y en particular en la educación.

Niña camina 16 km para ir a la escuela (al este de la República Dominicana).

Niño camina 2 horas para ir a la escuela (Saúl, en México).


Caminan 4 horas para ir a estudiar (Marisol Barajas, 8 años, México).

Se me ocurren dos tipos de preguntas. Uno genérico: ¿Piensas que tu esfuerzo debe ser menor que el de estos chicos? ¿Qué has hecho tú para merecer tener que hacer menos esfuerzo? Ya que no tienes que hacer el esfuerzo de caminar, ¿piensas que podrías poner otro tipo de esfuerzo para sacar provecho de la educación, como por ejemplo prestar toda la atención posible y evitar distraer a los demás? ¿Se te ha ocurrido pensar que quizá en tu situación sucede lo contrario: que es el profesor el que recorre grandes distancias para ir a dar tu clase? ¿Y cuál es tu actitud hacia él? ¿Agradeces ese esfuerzo o, como no eres tú quien tiene que hacerlo, eres incapaz de percibirlo?

Pregunta específica: ser capaz de conocer a Dios, que es con lo que comienza el Catecismo, ¿es también algo que exige una respuesta con esfuerzo? ¿O piensas que después de que Dios recorra la gran distancia que le separa del hombre se va a conformar con una respuesta perezosa?

Cuando los padres no han sabido inculcar espíritu de sacrificio, la escuela solo es la antesala de la cárcel:

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