Mes: marzo 2017

Moral 16: la obediencia en la familia y en la sociedad

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462. Los vínculos familiares no son absolutos, porque la primera vocación del cristiano es seguir a Jesús (Mt 10, 37). Los padres deben favorecer gozosamente el seguimiento de Jesús por parte de sus hijos en todo estado de vida, también en la vida consagrada y en el ministerio sacerdotal.

463. En los distintos ámbitos de la sociedad civil, la autoridad se ejerce siempre como un servicio, respetando los derechos fundamentales del hombre, una justa jerarquía de valores, las leyes, la justicia distributiva y el principio de subsidiaridad.

464. ¿Cuáles son los deberes de los ciudadanos respecto a las autoridades civiles?

Quienes están sometidos a las autoridades deben considerarlas como representantes de Dios, ofreciéndoles una colaboración leal para el buen funcionamiento de la vida pública y social. Esto exige el amor y servicio de la patria, el derecho y el deber del voto, el pago de los impuestos, la defensa del país y el derecho a una crítica constructiva.

465. ¿Cuándo el ciudadano no debe obedecer a las autoridades civiles?

El ciudadano no debe en conciencia obedecer cuando las prescripciones de la autoridad civil se opongan a las exigencias del orden moral: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hch 5, 29).

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Sacramentos 13: La Unión de los Enfermos

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EL SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

314. Con Jesús llega la victoria sobre el pecado, el sufrimiento y la muerte. Nuestro sufrimiento, unido al de Cristo, puede convertirse en medio de purificación y salvación, para nosotros y para los demás.

315. La Iglesia tiene un sacramento para los enfermos, instituido por Cristo mismo y atestiguado por Santiago: «¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor» (St 5, 14-15).

316. El sacramento de la Unción de los enfermos lo puede recibir cualquier fiel que comienza a encontrarse en peligro de muerte por enfermedad o vejez. La celebración de este sacramento debe ir precedida, si es posible, de la confesión individual del enfermo.

317. El sacramento de la Unción de los enfermos sólo puede ser administrado por los sacerdotes (obispos o presbíteros).

318. La celebración consiste en la unción con óleo, acompañada de la oración del sacerdote, que implora la gracia especial de este sacramento.

319. Efectos: una gracia particular, que une a la Pasión de Cristo, da fortaleza, paz, ánimo y el perdón de los pecados, si el enfermo no ha podido confesarse. A veces, la recuperación de la salud física. Prepara al enfermo para pasar a la Casa del Padre.

320. El Viático es la Eucaristía recibida por quienes están por dejar esta vida terrena y se preparan para el paso a la vida eterna. Es semilla de vida eterna y poder de resurrección.

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Credo 19: El sacrificio de la Cruz, obediencia perfecta

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118. Dios envió a su Hijo para que se entregara a la muerte por los pecadores.

119. Cristo da «su vida como rescate por muchos» (Mc 10, 45), y así reconcilia a toda la humanidad con Dios. Su sufrimiento y su muerte manifiestan cómo su humanidad fue el instrumento libre y perfecto del Amor divino, que quiere la salvación de todos los hombres.

120. En la última Cena, Jesús realiza anticipadamente la oblación libre de sí mismo. Instituye la Eucaristía como «memorial» (1 Co 11, 25) de su sacrificio, y a sus Apóstoles como sacerdotes.

121. En el huerto de Getsemaní, la voluntad humana del Hijo de Dios se adhiere a la voluntad del Padre; para salvarnos acepta soportar nuestros pecados en su cuerpo, «haciéndose obediente hasta la muerte» (Flp 2, 8).

122. Jesús ha reparado nuestras culpas con la plena obediencia de su amor hasta la muerte, que reconcilia a la humanidad entera con el Padre. Rescata a los hombres de modo único, perfecto y definitivo, y les abre a la comunión con Dios.

123. Al llamar a sus discípulos a tomar su cruz y seguirle (cf. Mt 16, 24), Jesús quiere asociar a su sacrificio redentor a sus beneficiarios.

124. Cristo murió y fue sepultado, pero la virtud divina preservó su cuerpo de la corrupción.

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Credo 18: La muerte de Cristo

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«JESUCRISTO PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO,
FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO»

112. En el misterio pascual (Pasión, Muerte, Resurrección y Glorificación de Jesús) se cumple el plan salvador de Dios: es el centro de la fe cristiana.

113. Algunos jefes de Israel entregaron a Pilato para que lo condenase a muerte, acusándole de ir contra la fe en el Dios único, porque se proclamaba Hijo de Dios.

114. Jesús, con su muerte expiatoria, ofrece el único sacrificio capaz de redimir todas «las transgresiones cometidas por los hombres contra la Primera Alianza» (Hb 9, 15).

115. Jesús veneró el Templo y se presentó a sí mismo como la morada definitiva de Dios en medio de los hombres.

116. Jesús nunca contradijo la fe en un Dios único.

117. Todo pecador, o sea todo hombre, es realmente causa e instrumento de los sufrimientos del Redentor; y aún más gravemente son culpables aquellos que más frecuentemente caen en pecado y se deleitan en los vicios, sobre todo si son cristianos.

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Sacramentos 12: Ministro y efectos de la Confesión

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307. Cristo confió el ministerio de la reconciliación a sus Apóstoles, a los obispos y a los presbíteros. Ejercen el poder de perdonar los pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

308. La absolución de algunos pecados particularmente graves (como son los castigados con la excomunión) está reservada a la Sede Apostólica o al obispo, salvo en peligro de muerte.

309. Todo confesor está obligado, sin ninguna excepción y bajo penas muy severas, a mantener el sigilo sacramental, el absoluto secreto sobre los pecados conocidos en confesión.

310. Efectos del sacramento de la Penitencia: reconciliación con Dios (perdón de los pecados); reconciliación con la Iglesia; recuperación del estado de gracia, si se había perdido; anulación de la pena eterna de los pecados mortales y en parte de las penas temporales; paz y serenidad, consuelo del espíritu; aumento de la fuerza espiritual.

311. En caso de grave necesidad (peligro de muerte), se puede dar la absolución colectiva, haciendo propósito de confesar individualmente los pecados graves ya perdonados de esta forma.

312. Las indulgencias son la remisión ante Dios de la pena temporal merecida por los pecados ya perdonados en cuanto a la culpa, que el fiel obtiene de la Iglesia para sí mismo o para los difuntos.

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Moral 15: Cuarto Mandamiento. La Familia

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CAPÍTULO SEGUNDO «AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO»
CUARTO MANDAMIENTO: HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE

455. El cuarto mandamiento ordena honrar y respetar a nuestros padres, y a todos aquellos a quienes Dios ha investido de autoridad para nuestro bien.
456. Dios ha instituido la familia. El matrimonio (que une a un hombre y una mujer) y la familia (formada por el matrimonio y sus hijos) están ordenados al bien de los esposos y a la procreación y educación de los hijos. La familia se convierte en Iglesia doméstica.

457. La familia es la célula original de la sociedad humana, y precede a cualquier reconocimiento. Los principios y valores familiares constituyen el fundamento de la vida social.

458. Deberes de la sociedad: sostener y consolidar el matrimonio y la familia (subsidiariedad). Respetar, proteger y favorecer la verdadera naturaleza del matrimonio y de la familia, la moral pública, los derechos de los padres, y el bienestar doméstico.

459. Los hijos deben a sus padres respeto, reconocimiento, docilidad y obediencia. En caso de que los padres se encuentren en situación de pobreza, de enfermedad, de soledad o de ancianidad, los hijos adultos deben prestarles ayuda moral y material.

460. Deberes de los padres: ser los primeros responsables de la educación de sus hijos y los primeros anunciadores de la fe. Amar y de respetar a sus hijos como personas y como hijos de Dios.

461. Los padres educan a sus hijos en la fe cristiana principalmente con el ejemplo, la oración, la catequesis familiar y la participación en la vida de la Iglesia.

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